domingo, 9 de septiembre de 2012

No les cabe otro destino...


“Para esos adolescentes existe un bajo deleite en compartir y exhibir un poco lo peor de sí mismos; poco a poco el colegio va creando en cada cadete una horrible vergüenza de ser manso, de ser bueno, de caer alguna vez en la execrable debilidad de conmoverse…. Padres, tutores, oficiales, todos parecen estar de acuerdo en que ‘hacerlos hombres’ es apenas un eufemismo para designar la verdadera graduación, el formidable cometido de la escuela: hacerlos crueles.” MARIO BENEDETTI
La novela "La Ciudad y los Perros" trata principalmente de la moral y del comportamiento de los estudiantes del colegio militar Leoncio Prado. Mientras leemos más nos damos cuenta de que el colegio militar tiene un gran impacto en la conformación del comportamiento y la mentalidad de los cadetes. Además, esa cita es un excelente ejemplo de la cruda realidad que viven los estudiantes del colegio. Sin embargo, es importante notar que no solo el sistema militar tiene un impacto en el comportamiento de los cadetes, sino que los problemas familiares también influyen la mentalidad y la conducta de los cadetes en la novela.

El sistema militar transmite una atmosfera pesada; esto implica que los estudiantes deben encarar la disciplina excesiva y exigente que los tenientes imponen en el colegio además de a un orden jerárquico que permite que los suboficiales, o a los de mayor rango, abusen libremente de sus subordinados. El maltrato por parte de los oficiales está reflejado principalmente a través del teniente Gamboa, quien exige mucho desempeño de los ‘perros’ y los maltrata con frecuencia. Gamboa les pregunta se prefieren patada de "ángulo recto o seis puntos" y luego ordena al suboficial Pezoa que les golpeen. Es errático cómo los supuestos "modelos a seguir" de los estudiantes les muestran la violencia como si esa fuera un incidente casual. Es debido a este ejemplo de comportamiento que la conducta de los cadetes se ha vuelto violenta. Para ellos la violencia se tornó una necesidad de respuesta a cualquier incentivo y la solución para cualquier problema. Como dice Jaguar, "en el colegio todos friegan a todos, el que se deja se arruina. No es mi culpa. Si a mí no me joden es porque soy más hombre. No es mi culpa." Consecuentemente, los cadetes incorporan una mentalidad que para resistir uno tiene que ser capaz de protegerse de forma agresiva; sin embargo, esta actitud los hace vengativos. Ellos se vuelven agresivos entre sí mismos con el fin de probar que son machos de verdad.

Por otro lado, la novela expande la idea de que la personalidad de uno es moldeada por el ambiente en que uno crece. Es decir que la sociedad también tiene una gran influencia sobre el comportamiento de los cadetes. En aquella época los hombres eran figuras autoritarias y para todo deberían mostrarse vigorosos y prepotentes. Como resultado, viene la institución de la educación  militar; además, como afirma Gamboa sobre el ingreso de los cadetes en el colegio, "a la mitad los mandan sus padres para que no sean unos bandoleros. Y a la otra mitad, para que no sean maricas" (202).

Como ejemplo vemos a Ricardo, quien ingresa al colegio por la voluntad de su padre quien quiere hacer de él un verdadero hombre. Igualmente, Alberto ingresa al colegio por voluntad de su padre quien argumenta que la disciplina del colegio militar le hará ponerse a la "altura de su apellido". Y vemos también el Jaguar quien crece en un ambiente de delincuencia y eso lo convierte en un agresor. Por lo demás, prácticamente todos los cadetes vienen de una familia desintegrada y por eso los cadetes son integrados al colegio militar para obtener un mejor censo de disciplina. Sin embargo, además de sufrir con los problemas familiares los cadetes son enfrentados por múltiples agresiones e insultos en el colegio. Toda esa violencia y erotismo les torna aún más agresivos y deshumanos, posiblemente causándolos a utilizar la violencia como una forma vengativa por el dolor que sienten. Este es el ejemplo de Alberto que anteriormente era cariñoso y tenían un amor leal por Helena, mientras que al ingresar al colegio se convirtió en un cadete bruto e perverso. Al igual esta Jaguar, que antes de la influencia del flaco Higuieras era un chico dulce que se convirtió en un cadete masoquista que tiene placer en ver los otros sufriendo.

En conclusión, como la cita argumenta, poco a poco los cadetes pierden su inocencia y se van convirtiendo en personas más crueles debido a la presión de la sociedad, de la familia y del propio sistema militar. Además, no les cabe otro destino a no ser tonarse crueles. Cuando no es el ejemplo de la escuela, los propios padres buscan desarrollar este estereotipo, y a los pocos que no se encajan a esta categoría, como es el caso de Ricardo, lo que les restan es ser callados y humillados por los demás.