jueves, 24 de noviembre de 2011

La autocomplacencia


Desde hace mucho tiempo yo vivo lejos de ambas ramas de mi familia. Por un lado, estoy acostumbrada a vivir apartada de las ocasiones familiares, donde todos los miembros se encuentran para celebrar cumpleaños o ciertos feriados. Sucede que no es siempre que estamos cerca de la familia y es siempre una nueva sorpresa cuando nos vemos. Hay una prima mía del ramo materno, ya adulta y formada, que es bastante allegada a mi madre. Pasan horas en el teléfono en llamadas internacionales y cuando se ven en persona, lo siguen haciendo todo juntas. Me digo a mi misma que no tengo que preocuparme, es un sentimiento ingenuo y no me conviene. Sin embargo, acabó confesando que siento un poco de celos, celos de esa relación cercana que ellas tienen.
En realidad, yo soy una persona muy conservadora con respecto a lo que tengo, y no siempre estoy apta para compartirlo con otras personas. Suelo pensar en el hecho de que esta característica sea inculta y me atormenta saber que a veces soy así. Mi madre, de vez en cuando, les decía a mis tías, tíos y abuelos que deberían ir en un viaje para donde estuviésemos viviendo para que pudieran pasar algún tiempo con nosotros, y al mismo tiempo, conocer a un nuevo país. Cuando hacían los planes en la mesa cuando cenábamos todos, yo no lograba esconder mi entusiasmo. Por lo tanto, pasaron años y un tiempo después me mudé a Venezuela. Por fin, mi prima - la cual es adorada por mi madre - decidió que quería venir a Caracas durante el verano.  ¡Qué gran noticia! Mis padres y yo no podríamos estar más encantados.  Me puse a planear lo que podíamos hacer aquí; las películas que podíamos ver, las comidas venezolanas que ella tenía que probar, los centros comerciales y los centros culturales que debíamos visitar, etc.
Para la llegada de mi prima, no podía quedarme tranquila.  Fue una fiesta cuando finalmente apareció entre las puertas de cristal del aeropuerto. Sin embargo, un día escuché una conversa de mis padres y descubrí que ellos le tenían proporcionado todo a ella, empecé a quejarme. ¿Para qué todo eso? No podría conformarme con la intención de mis padres de pagarle todo. Este es un ejemplo de puro egoísmo y me decepciona saber que aunque no sea mi intención, mis reacciones hacia la circunstancia acaban siendo bastantes groseras e incorrectas. Cuando fuimos a Aruba, no siempre aceptaba la voluntad de ella de comer tal comida o de hacer tal cosa, y me impacientaba expeditamente.
Sin embargo, sé que me estaba comportando de forma pasiva durante ciertas partes del viaje, pero en lugar, yo debí haber disfrutado  con profusión el tiempo que tenía con ella, sin importar los celos sentidos por la forma como mi madre la consentía. Proponía actividades de acuerdo al que me daba la gana, como lo quisiera y así mismo proponía visitas a lugares distintos de acuerdo a mi gusto. Ocurre que hay ciertas lecciones que aprendemos con nuestros errores, y uno de los cuales aprendí este verano es que es inaceptable culpar las personas por su egoísmo. La autocomplacencia no es una característica ingenua, esta de tal forma trae serias consecuencias al futuro de una relación entre dos o más personas. 

lunes, 21 de noviembre de 2011

La dicotomía


El principio del Ying Yang representa los dos lados opuestos, complementares y fundamentales sobre el materialismo y la energía en la vida. El concepto de la dicotomía refuerza la idea de que el mundo es un todo y que tal es el resultado de la unión contradictorias de dos principios opuestos. No obstante, nada es absoluto, al contrario el mundo está sujeto a mutaciones dinámicas, y como referencia tenemos como simples elementos  la mudanza cíclica entre el día y la noche, el frio y el calor, el cielo y la tierra, la emoción y la razón, y las estaciones del año: primavera, verón, otoño e invierno. Ying e Yang es una dualidad que involucra una semejanza entre los lados opuestos, implicando que los dos se atraen mutualmente mientras se repelen al mismo tiempo.
La dualidad platónica es un fenómeno frecuentemente representado por los seres humanos y es fundamental en nuestra dinámica fisiológica. Se puede percibir como este fenómeno se encuentra adaptado en mi vida. Tanto me ocurre seguir mis instintos femeninos cuando se habla de romance, como raramente escucho mi corazón. En la mayoría de las veces me suele pensar y raciocinar dos veces antes de proceder, pero al cabo no siempre me ocurre esto. Es decir que, mismo que intente por mi  satisfacción tener las situaciones bajo control y seguras en lugar de arriesgarme, hay ciertas ocasiones donde debemos ser tomadores de riesgo. Otro ejemplo personal es mi comportamiento hacia la gente a mi alrededor. Tengo una personalidad muy retraída, que significa que en ciertas circunstancias de la vida yo me reacciono de una manera más conservativa, en cuanto otras soy bastante espontanea. La gente que me conoce a más tiempo diría que tengo un carácter confidente, mientras los que me conocen a poco tiempo podrá decir que soy una persona tímida.
El miedo es el fruto del desconocimiento. Tenemos ambiciones en la vida y estamos siempre dudando los fenómenos que nos rodean diariamente. El temor cría proporciones más grandes de lo que realmente son y acaba por convertirse en una atmósfera de recelo y angustias, que en realidad nos lleva a  sentimientos de dolor, odio y de ira. Me encanta viajar, pero resulta que tengo miedo de los aviones, entonces lo único que me impide de disfrutar el viaje es mi trasladación hacia el territorio. Una vez que el avión entra en una pequeña turbulencia, el miedo toma parte de mí. Tengo temor en saber que no tengo el control sobre mis manos y que mi vida está en las manos del piloto. Sin embargo, lo más alucinante sobre la superación del miedo, es el principio de valor y coraje que tengo para enfrentar mis propias fobias, pues no dejare de viajar a Brasil o a cualquier lugar que me gustaría visitar/conocer.
Además de todo, me considero una atleta. Me gustan los deportes y me gusta estar activa. Practico deportes como vóleibol, tenis y basquetbol. Sin embargo, una vez que llego en mi casa nadie me quita de mi casa. Me encanta quedarme floja por la tarde, sin ter que hacer nada y poder, al menos una vez, asistir los programas de televisión que más te contentan el día. De tal forma, podemos comprobar que somos iguales en múltiples formas y gestos. Todos aportamos dualidades platónicas, que nos llevan a caminos diferentes pero complementares a sí mismo. 

Flavia.

Héroe trágico

La “princesa” de Disney Channel, Lindsay Lohan es un ejemplo de un Héroe trágico. A los tres años,  Lohan comenzó su carrera en el modelaje infantil y en comerciales de televisión. Con apenas diez años hizo su debut en la película “The Parent Trap” y en seguida logró gran fama durante varios años por sus diversos papeles protagónicos  en las películas de Disney Channel. Llegó hasta a convertirse en un ídolo adolescente con una prometedora carrera.
Es notable cómo las personas que son impulsadas ​​por la fama terminan no sólo poniendo riesgo en su imagen, sino a sí mismos. Ellos tienden a tener una libertad bastante flexible y ocurre que nada les impide de hacer lo que quieren, ya que son figuras importantes.  De hecho, por no tener a nadie que les aconseje sobre qué está bien o mal, qué hacer o qué no hacer, terminan cayendo en algunos errores imprudentes. Lo mismo ocurrió con Lindsay Lohan. Esta estrella de televisión vio interrumpida su carrera a los veinte años, cuando flagrada conduciendo ebria,  acusada de robo y por estar bajo la influencia de drogas. Desde entonces la actriz es vista entrando y saliendo de constantes visitas al centro de rehabilitación. La trayectoria judicial de la actriz fue ligeramente divulgada al público y eso le costó muchas ofertas de películas que fueron perdidas. Solamente a los 25 años, Lohan ya fue condenada a cinco arrestos, en el cual la hicieron preocuparse en prestar sus ‘sin fin’ horas de servicio comunitario en Morgue de Los Angeles. Lindsay tenía mucha fama, acceso y notoriedad desde muy temprana edad. Tampoco viene del ambiente doméstico más eficaz, lo que explica porque Lindsay nunca tuvo a alguien estable en el cual apoyarse. Los lazos familiares han sido señalados como una de las razones principales de los desafueros de la estrella de Disney. Ella mismo admite que abusó de drogas como la única manera que tenía de enfrentar los problemas familiares, como el divorcio de sus padres.
Al cabo de tantos desafueros, Lindsay Lohan recibió la orden de abstenerse de consumir alcohol, llevar una pulsera de monitoreo en el tobillo y se someter a pruebas de drogas cada semana como condición para permanecer libre. Todos se preguntan que puede llevar una niña tan talentosa, linda y triunfadora, destrozar su futuro y tornarse víctima de su propio fracaso. En realidad es una lástima, una situación bastante triste considerando que ella era una actriz que tenía todo para seguir triunfando. 

Flavia.

Primeras impresiones de la obra Madame Bovary

La obra Madame Bovary de Gustave Flaubert, acentúa la popularidad del romanticismo en aquellos tiempos. Emma Bovary, interpretando la protagonista de la obra, refuerza el énfasis de los sueños y de las ilusiones del romanticismo en la vida diaria de la mujer. El personaje se encuentra en una encrucijada y se decepciona ante sus expectativas fuera de la realidad. Flaubert escribe la obra de una forma muy dinámica y trabajadora, siempre implementando a los mínimos detalles posibles de los ambientes.  Mi primera impresión de la obra es un poco vaga, tengo que decir. Encontré dificultades para entender los primeros acontecimientos de la obra, desde que la historia no necesariamente se reasenta en un tiempo cíclico y los personajes cambian consecutivamente. Posteriormente a los primeros capítulos, cuando empecé a acostumbrarme a la forma de escrita del autor e a los personajes, yo pude comprender lo que no hacía sentido para mí al principio. La obra se tornó atrayente a lo largo de la historia e pude conectar un poco de mí al personaje de Emma y sus experiencias. El romanticismo esta siempre volteado a las mujeres, principalmente a las jóvenes que no poseen muchas experiencias, y es pura realidad. Yo, por un punto de vista puedo entender los sentimientos de Emma, lo cuando está sufriendo por su desilusión. Sin embargo, pienso que sea tremendamente absurdo como ella intenta sufrir más por sus ‘propias cuestas’, haciendo mismo lo que no le parece ser correcto. La mayoría, incluyendo yo, soñamos con un amor de cuento de hadas, pero acaba la vida es así, la realidad es que no pasa de un hueco oscuro lleno de sorpresas, pero necesitamos estar preparadas para tales inconveniencias y percibir que un sueño es un sueño y la realidad es una cosa diferente. Me pregunto cómo Emma va a tolerar su sufrimiento en el futuro y que decisiones deberá que tomar.

Flavia.

Diario de Emma Bovary


 
Querido diario,

            ¡Por tanto tiempo he imaginado y soñado con un amor vivo y ardiente como las llamas de la chimenea que arden en la sala! ¡Por tanto tiempo espere y espere por aquel hombre que me sacase de esa vida mediocre, sin significancia y que me de la pasión, la dulzura, la alegría, las aventuras y las prohibiciones, que hacen del amor un sentimiento irresistible, divino e inolvidable! Me siento triunfada por encontrar al hombre que me ame como el colibrí, que sin la flor no tiene mucho significado de vida. Además, finalmente puedo gritar para que todos oigan que se empezó una nueva etapa en mi vida. Dejé la granja en Les Bertaux para mudarme a Tostes con mi reciente esposo Carlos Bovary.

No es nada fácil asomarse a un amor donde la felicidad y las expectativas resultantes nunca llegan, no importa cuando te esfuerces. Me lo hubiera imaginado una historia de amor completamente diferente a la realidad. Me sentía amargada por no haber encontrado al romance que tanto descifraba en cada línea de las páginas de las novelas pre-románticas que leía desde jovencita en el convento. Me estremecía al levantar el papel de seda de los grabados, que se levantaban medio doblados y volvían a caer suavemente sobre la página. Tales me aportaban fantasías y sueños que no son capaces de ajustarse a la realidad. ¡Debía haberme equivocado!, ¿Qué me hizo pensar que estaba realmente apasionada? Me imaginaba el amor una sensación mágica; en que no importara donde ni cuando estes, pero si estas con la persona que amas, nadie lo puede arruinar. Aunque intente aproximarme de él, forzando un gesto tierno o un sonriso sutil, más se produce un despegue interior que me separa de él. Carlos me llama “mi mujer", me tutea, me busca por todas las partes cuando no estoy a su lado. No entiendo sus intenciones, no siento ese amor fugaz que él posee por mí. No le puedo contribuir con mi amor lejano. Antes le podía responder con una sonrisa ligeramente forzada o un abraco tieso, pero ahora puedo soportar más su genio. No había nada de exorbitante en su carácter o si mismo en su apariencia. Su monotonía empezaba a estresarme y me aterrizaban sus expansiones  regulares. Su tranquilidad empezaba a dejarme  tan aburrida que no aguantaba más quedarme cerca de él. Me estresaba como él se contenta con poca cosa; un hombre debería ser ambicioso, conocerlo todo y destacarse en actividades múltiples, ¡pero éste no me enseñaba nada, no sabía nada, no deseaba nada! Y acababa tornándose una desilusión en mi vida. Carlos empezaba con una caricia, besos en las mejillas o bien besitos a lo largo de mi brazo desnudo, contemplaba mi sombrero, lo que yo vestía o como arreglaba mi peine; pero ahora él no puede aguantarse sin tocar me, no me deja sola. Está tan obsesionado conmigo que no me deja ir, al igual que un bebé no te dejará ir a su manta. No puedo más soportar su torpeza y su sofisticación.

             ¡Ah, Me acuerdo de la granja en Les Bertaux, los momentos en que yo era tan feliz, tan inocente, y no tenía que vivir todos los días de mi vida fingiendo una sonrisa o mi felicidad! Todo era tan simple y divino. ¡Me contentaba el suficiente con los cuentos y sueños novelescos de los cuales tendían una carta de amor entre abierta sobre un sofá, un joven de capa corta estrechando entre sus brazos a una doncella vestida de blanco, señoritas que contemplaban la luna llena por la ventana exhibiendo una lagrima en la mejilla, combates entre caballeros que luchaban por el amor de una joven, venenos, espadas, coronas, besos, etc.! ¿Por qué no puede ser así en Tostes, con Carlos? ¿Qué hice para no merecer el cariño que por tanto tiempo deseé? A veces me imaginaba casarme a la medianoche, a la luz de las antorchas, bajo la luna llena; no obstante mi matrimonio no logro ser como lo deseaba. Por fin llegó nuestra luna de miel. ¡Ah, espere largos años de mi vida para finalmente sentir el sabor de su dulzura y sus experiencias! A veces pensaba que, a pesar de todo, aquellos podrían ser los más bellos días de mi vida. Me gustaría sin duda irme a esos países de nombre sonoros, respirar a la orilla de los golfos el perfume de los limoneros cuando se pone el sol, y después por la noche, mirar a las estrellas que piscan en el cielo oscuro, con los dedos entrecruzados haciendo proyectos. Quisiera yo poder contar a la gente mis historias de amor, sobre el cual conocí a mi príncipe encantado, mi pasión eterna. Más, ¿Cómo explicarles un vago malestar o una historia de amor que no se resultó de la forma en el cual esperaba? Me faltaban las palabras, la ocasión, el valor que no podía encontrar en Carlos. Algunas veces me pregunto se tal vez haya sido un error casarme con Carlos, si no le puedo ofrecer el mismo cariño y complacencia, o contribuirle mi amor.

Mi vida estaba llena de expectativas. Cada vez que los rayos de sol se extendían sobre las montañas oscuras del horizonte, yo iba creando más alucinaciones en mi cabeza, mientras más pasaba las páginas de los libros. Resulta que tales fantasías nunca emparejaban la solemne realidad en la cual vivo yo. Siento que me desperté de un bello sueño y la pesadilla ahora toma toda la forma de la historia. Mi vida acabo tornándose melancólica, nostálgica y patética. No entiendo que significa en la vida las palabras felicidad, pasión y embriaguez que me habían parecido tan hermosas en los libros. Mi vida era fría como un desván cuya ventana da al norte, y la desilusión, me atormenta y me hiere como si mi cuerpo tuviese sido torturado con miles de pinchazos sobre todas las extensiones.

Con esperanzas de encontrar la felicidad,

Emma Bovary